Algunos pensaron que se trataba de un "abandono de hogar", mientras otros, más surrealistas, conjeturaron que el tachero había olvidado la esperanza en 2010 y volvió a buscarla. Lo cierto es que el taxi amaneció atravesado en la peatonal Celestino Gelsi, con las ventanillas bajadas, sin conductor a la vista, como si se tratara del auto fantasma.